Pues eso...
lunes, 7 de septiembre de 2009
Cazadores urbanos
Hace un par de días me crucé con él. Pupilas dilatadas. Mirada fija en un punto lejano, sin parpadear. Labios y mandíbula apretados. Músculos en tensión. Andar rápido, al borde de la carrera. La adrenalina casi se podía oler.
Era un tío que iba a perder el metro.
La evolución ha pulido durante miles de años unas habilidades que permitieron a nuestra especie poder cazar, alimentarse, defenderse o huir del enemigo; complejos entramados musculoesqueléticos y bioquímicos, mecanismos de funcionamiento excepcionalmente preciso, decenas de subsistemas y centenares de procesos funcionando en tiempo real y en sincronía, que han garantizado nuestra supervivencia hasta hoy. Y ese hijoputa estaba usando todo ese despliegue para llegar a tiempo a un vagón de metro.
Joder, qué poco respeto. Que el panel marcaba sólo dos minutos para el siguiente, hombre.
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